Este año he pasado más en la enfermedad que en la salud y eso me enoja. Me enoja porque nunca en mi vida he pasado tan enferma como este año. Ya sé a qué se debe todo esto, pero igual me carga. me carga porque a la gente le gusta obligarme a tomar remedios y yo no quiero, los remedios no son mis amigos.
Espero que este segundo semestre se venga mejor y dejen de gueviarme todas las enfermedades habidas y por haber ¿qué viene ahora? ¿cirrosis?
Vengo de un pueblo donde todavía se desfila para fiestas patrias. Mi hermano mayor tenía su primer desfile. Para los no provincianos, esa es la fecha perfecta para acumular fotos. Mi mamá acompañaría a mi hermano. Ya saben, arreglar la corbata, comprarle algo si le daba hambre y lo más importante: estar atenta al término del desfile para llevarse a mi hermano antes de que se perdiera entre la gente. Con tanto que hacer, yo no podía ser parte de ese tremendo caos. Mi papá debía hacerse cargo de mí, al parecer, era la primera vez que debía hacerlo. Recuerdo a mi papá peinándome. Yo andaba con un vestido azul con puntitos blancos, pantys de lana y zapatos a tono. Creo que esos dos “cachitos” en mi pelo tomaron más del doble del tiempo normal. Hizo uno, hizo el otro, deshizo el primero, los enderezaba. Hasta que estuve lista. Debo haberme visto hermosa. Al llegar al desfile, sólo recuerdo haber visto: traseros. Muchos traseros y espaldas de la multitud. No veía nada del ...
Comentarios
Publicar un comentario