Y se dio "esa" conversación. Esa que yo necesitaba. No fue tan terrible. Muchos silencios, una lágrima por el exceso de emociones... y tranquilidad.
No sé si tendrá solución, pero era lo mejor que podíamos hacer. Hablar, saber.
Era necesario.
Vengo de un pueblo donde todavía se desfila para fiestas patrias. Mi hermano mayor tenía su primer desfile. Para los no provincianos, esa es la fecha perfecta para acumular fotos. Mi mamá acompañaría a mi hermano. Ya saben, arreglar la corbata, comprarle algo si le daba hambre y lo más importante: estar atenta al término del desfile para llevarse a mi hermano antes de que se perdiera entre la gente. Con tanto que hacer, yo no podía ser parte de ese tremendo caos. Mi papá debía hacerse cargo de mí, al parecer, era la primera vez que debía hacerlo. Recuerdo a mi papá peinándome. Yo andaba con un vestido azul con puntitos blancos, pantys de lana y zapatos a tono. Creo que esos dos “cachitos” en mi pelo tomaron más del doble del tiempo normal. Hizo uno, hizo el otro, deshizo el primero, los enderezaba. Hasta que estuve lista. Debo haberme visto hermosa. Al llegar al desfile, sólo recuerdo haber visto: traseros. Muchos traseros y espaldas de la multitud. No veía nada del ...
Siempre es bueno verbalizar o luego todo se quema(nos quemamos) por dentro.
ResponderEliminar¡Te quiero Pauli!
créeme que me acuerdo de ti siempre que me quedo callada con algo y me digo: dilo, dilo.. y bueno, a veces resulta y otras no. Esta vez si funcionó. Te quiero de aquí al sol, Rouse de mi cucharon
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