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Tengo un problema con el estrés. Obvio que a nadie le gusta estar estresado, pero mi problema no tiene que ver con eso, si no con la forma en que el estrés actúa en mí. En estos momentos estoy un poco harto estresada por la práctica y por el fin del contrato del MIM. El problema es que mi cuerpo no acepta el estrés y lo ignora y lo único que hago es vivir como si no tuviera nada que hacer y ninguna preocupación. Por eso falto a clases, veo series, veo tele, me pinto las uñas, escribo en el blog y dejo de lado la revisión de los comics, de las fábulas, la tabulación de las respuestas de comprensión de lectura, no hago el informe de orientación, no ordeno mi pieza, no lavo mi ropa, etc, etc, etc. Así que eso. Esta semana pretendo ir a clases y dejar de ser una maldita floja. He dicho, amén.

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A mi me perdieron

  Vengo de un pueblo donde todavía se desfila para fiestas patrias. Mi hermano mayor tenía su primer desfile. Para los no provincianos, esa es la fecha perfecta para acumular fotos. Mi mamá acompañaría a mi hermano. Ya saben, arreglar la corbata, comprarle algo si le daba hambre y lo más importante: estar atenta al término del desfile para llevarse a mi hermano antes de que se perdiera entre la gente. Con tanto que hacer, yo no podía ser parte de ese tremendo caos. Mi papá debía hacerse cargo de mí, al parecer, era la primera vez que debía hacerlo. Recuerdo a mi papá peinándome. Yo andaba con un vestido azul con puntitos blancos, pantys de lana y zapatos a tono.   Creo que esos dos “cachitos” en mi pelo tomaron más del doble del tiempo normal. Hizo uno, hizo el otro, deshizo el primero, los enderezaba. Hasta que estuve lista. Debo haberme visto hermosa. Al llegar al desfile, sólo recuerdo haber visto: traseros. Muchos traseros y espaldas de la multitud. No veía nada del ...

para esos días terribles

Esto lo encontré en un blog, me gustaron los consejos para superar un mal día... aquí van: Saca las fuerzas de flaqueza de tu interior: Todos los seres humanos tenemos un espíritu intrínseco de sobrevivencia. Algo que nos hace sacar energías y principalmente ánimo desde nuestras entrañas y nos permite sentirnos mejor. Habla con un extraño: En un bar, gimnasio, en la parada de autobús, el taxista, un psicólogo alguien a quien le puedas contar todas tus desgracias de este maldito día y que no te juzgara porque no te conoce. Eso si que ayuda, desahogarse es la clave. Mira a tu alrededor: Ayuda a alguien y verás como cambia tu perspectiva. ¡Ayúdate a ti mismo! Por ejemplo, llena tu tina de agua tibia, échale sales aromáticas y relájate. Arrienda una película: Obviamente debería ser una comedia jocosa, de esas que te hacen reís sin dejarte respirar. Aléjate de la cocina: Si cada vez que tienes un mal día te vas directo al refrigerador en busca de chocolates, pastel, comida china o lo q...

se terminó

Y al parecer, ya di la última explicación importante. Obvio que contarle a mi papá por mensaje de facebook no era lo ideal. Pero ya ha pasado mucho tiempo y dadas las circunstancias, era momento de hacerlo. Se cerró el ciclo al parecer. Sigue siendo raro todo esto. Es difícil salir de la rutina, de la costumbre y vivir así, sin nada seguro.. libre. Pero es lo que necesitaba y estoy muy segura de que era lo mejor, el tiempo dirá que sí, lo sé.