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En toda situación siempre hay dos perspectivas (o más incluso), la gente se olvida de esos a veces. Tildar a alguien de “malo”, “mentiroso” o lo que sea es un error siempre que no se conozca con exactitud cómo ocurrieron los hechos.
Y bueno, estamos hablando de mí, de que todos creen que fui la mala, la mentirosa, la que engañó, la cruel, etcétera, etcétera. Y no digo que eso no tenga algo de cierto, pero por favor, veamos las cosas con un poco más de objetividad. Aquí la cosa estaba mala desde antes y no era por mi culpa.
Está bien querer consolar o subirle el ánimo, pero no caigamos en descalificaciones innecesarias.
Tengo la culpa de haber tratado de hacer las cosas bien, de no querer sufrir, de tratar de no hacer sufrir… y perdón si es que busco ser feliz con alguien (obvio que esto es irónico, jamás pediría perdón por eso), pero se sabía que sería así.
No, no puedo estar sola, tengo asumido, pero eso no significa que lo sentí haya sido una farsa ni que lo que siento ahora es todo una mentira. Quizás es muy rápido… pero lo siento y soy feliz así.
Paremos con buscar al culpable, mejor tratemos todos de salir delante de la mejor forma y cortémosla con el weveo.

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